Las tecnologías de apoyo en la inclusión sociolaboral de personas con discapacidad

La inclusión de personas con discapacidad, es una misión que debe ser abordada desde una perspectiva multidisciplinaria. En ese sentido, una arista crucial de esto son las tecnologías de apoyo, campo que junto con la infraestructura pública pueden incidir profundamente en la independencia y autonomía de las personas con discapacidad. 

 

Las tecnologías de apoyo o de asistencia, son cualquier elemento, dispositivo, equipo o instrumento, que puede ser tangible o no, y que es utilizado para mantener o mejorar la funcionalidad de personas con discapacidad. A modo de ejemplo, el concepto va desde un andador hasta algún otro dispositivo más complejo.

 

Por otro lado, se entiende por ‘innovación’, como un proceso que introduce cambios, con la finalidad de mejorar elementos ya existentes, o en su defecto, crear uno completamente nuevo. En ese sentido, se dice que algo es realmente innovador, en cuanto rompe paradigmas, generando mejoras sustanciales a la hora de comprender un fenómeno y dar respuestas a éste.

 

En consecuencia a lo anterior, la innovación es un factor crucial a la hora de dar respuestas a las necesidades de personas con discapacidad, específicamente en el campo de las ‘tecnologías de apoyo’: la mejoras de éstas suponen beneficios sustanciales en términos de accesibilidad, independencia e inclusión.

 

Una empresa que da cuenta de la importancia de este rasgo es Ortomédica Linfante, líderes en nuestro país en la entrega de ‘tecnologías de apoyo’ pero también, en investigación y desarrollo, siendo parte de la prestigiosa feria Rehacare en Düsseldorf, Alemania.

 

Sebastián Azúa, Gerente Comercial de Lifante señala que “la innovación es parte fundamental de nuestra área. En el mundo existen más de mil millones de personas con discapacidad, y para muchos de ellos es necesaria la asistencia de una tercera persona, por lo que cada avance en tecnología les permite estar más cerca de su independencia y más cerca de una real inclusión en la sociedad”.

 

En línea con lo anterior, Azúa agrega que ven que el mercado nacional de tecnologías de apoyo está bastante desarrollado, y que “estamos muy a la par con el resto del mundo respecto a las últimas tecnologías”. Pese a lo anterior, señala que “desafortunadamente, aún existe una brecha entre quienes pueden optar a ellas y quienes no, dada por la solvencia económica”.

 

Además, el ejecutivo señala que como país estamos al debe en cuanto a infraestructura y accesibilidad. “Es solo cosa de ver el estado de las aceras, los accesos a edificios públicos y privados, redes de transporte y locomoción (…) a Chile le falta mucho en estos temas, sin embargo, no quiere decir que no se esté comprometido con mejorar. Existen muchas instituciones que tienen como meta, valores y misión, el compromiso de dedicarse a superar los actuales estándares que tenemos”, establece.

 

Cabe destacar, que a pesar del compromiso de Lifante con la calidad de sus productos, la innovación y la búsqueda de mejores soluciones mediante la investigación y mejoras tecnológicas; esto no es lo más importante para ellos. “no sirve absolutamente de nada tener ‘el último modelo’ si este realmente no es la mejor opción para el usuario (…) Nuestro liderazgo radica en que nos dedicamos incansablemente a asesorar, enseñar y capacitar tanto a los usuarios como a los prescriptores de productos, para que la ‘ayuda técnica’ pueda cumplir su función”, señala Sebastián Azúa.

 

A fin de cuentas, Azúa reconoce la importancia de aportar desde lo laboral y lo social a la autonomía e independencia de las personas con discapacidad: “Se trata de lograr que cualquier persona en situación de discapacidad pueda desempeñarse de manera autónoma en su vida, ya sea en lo laboral, como lo logra AVANZA Inclusión, o en el domicilio y trayecto al trabajo, como lo hace Ortomedica Lifante”, finaliza.

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