AVANZA Inclusión, en alianza con la Escuela de Obstetricia de la Universidad Andrés Bello (UNAB) de Viña del Mar, ha fortalecido la incorporación de contenidos de derechos sexuales y reproductivos en los procesos formativos dirigidos a personas con discapacidad.
Esta línea de trabajo responde a una mirada integral de la inclusión, que reconoce la sexualidad como una dimensión fundamental de la vida y un derecho que debe ser garantizado de manera accesible, pertinente y adaptada.
Michelle Rubilar, coordinadora de Inclusión Social de AVANZA Inclusión, explica que este enfoque “surge a partir de la necesidad de abordar de manera integral el desarrollo de las personas participantes, reconociendo que la sexualidad es una dimensión fundamental de la vida y un derecho”.
En esa línea, agrega que “muchas personas con discapacidad han tenido un acceso limitado a información clara, pertinente y adaptada sobre estos temas, lo que puede generar situaciones de vulnerabilidad y discriminación”.
Impacto en la autonomía y el bienestar
La incorporación de estas temáticas ha tenido un impacto significativo en las personas participantes del programa.
“Se ha observado una mayor comprensión de sus derechos sexuales, una mejora en la expresión de límites personales y una mayor confianza para abordar temas relacionados con su cuerpo, afectividad o relaciones”, señala Michelle Rubilar.
Asimismo, destaca que estos espacios contribuyen a disminuir mitos y estigmas, favoreciendo una participación más activa e informada en su entorno social y fortaleciendo su bienestar y calidad de vida.
Formación de profesionales con enfoque inclusivo
Para la Universidad Andrés Bello, de Viña del Mar, esta alianza también representa una oportunidad formativa clave para sus estudiantes de Obstetricia.
María Gabriela Mondaca, académica de la carrera de Obstetricia de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar, señala que esta colaboración surge “desde la búsqueda de trabajo colaborativo entre ambas instituciones, generando una alianza virtuosa donde ambas partes logran beneficiarse”.
Además, destaca que estas experiencias permiten a las estudiantes “desarrollar intervenciones educativas con enfoque social, considerando las determinantes sociales de la salud y promoviendo el acceso equitativo a la información en salud sexual y reproductiva”.
Reducir brechas desde la educación
El trabajo conjunto también pone énfasis en la necesidad de acercar estos contenidos a comunidades que históricamente han enfrentado barreras de acceso.
“Trabajar directamente con personas del programa de Inclusión Social permite comprender las barreras de acceso, comunicación y atención, fortaleciendo competencias clave como la empatía, la adaptación de contenidos y el enfoque inclusivo”, explica María Gabriela Mondaca.
En esa misma línea, agrega que “acercar la educación en derechos sexuales y reproductivos a personas en situación de discapacidad contribuye a reducir brechas, promover la autonomía y fortalecer el ejercicio de derechos”.
Alianzas que impulsan una inclusión más integral
Para AVANZA Inclusión, el trabajo colaborativo con instituciones académicas es clave para seguir profundizando sus procesos de intervención.
“La articulación con instituciones como la UNAB permite integrar distintas miradas profesionales, conocimientos actualizados y recursos técnicos que enriquecen las intervenciones y promueven buenas prácticas”, concluye Michelle Rubilar.
Esta iniciativa refuerza el compromiso de AVANZA Inclusión con la inclusión sociolaboral y el desarrollo integral de las personas con discapacidad en todas la decisiones de su vida.
